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Últimas semanas de “The Seven Deadly Sins”

Backstage

Entramos en las últimas semanas de exhibición de “The Seven Deadly Sins” (The Seven Deadly Sins) de William S. Burroughs. La exhibición -por primera vez en América Latina- consta de 7 paneles de madera baleados con una escopeta calibre 12, 7 serigrafías multicolor y 7 páginas de texto escritas por el artista. In addition, se encuentra en exhibición una serie de fotografías inéditas del proceso de realización de los paneles, cortesía de Robert Lococo.

Complementando la exhibición del novelista y precursor de la Generación Beat, se destacan esculturas en madera, vidrio y metal, obra de la reconocida escultora uruguaya Águeda Dicancro.

 

The Seven Deadly Sins

 

La muestra parece presentar dos puntos -o estados- diferentes acerca del camino para ingresar o egresar de la fe en la Divinidad. Ninguno de los dos artistas es amoral: más allá de lo abstracto de las esculturas de Dicancroy en el caso de Burroughs, más allá de su temática tan centrada en el pecado, cada uno de los artistas cuestiona la consciencia y los valores. Burroughs, en sus Siete Pecados Capitales y Suite, elabora miradas intensamente internalizadas de cada uno de los pecados. Capta virtuosamente, a través de la alegoría visual y el simbolismo, el aura de maldad que emana de cada uno; independientes y únicos –sin generalizar– como si hubiesen sido producto de manos artísticas menos narrativas. Y a pesar de que los siete paneles se presentan claramente legibles y definidos, Burroughs nos advierte, en términos generales, acerca de nosotros mismos y no acerca del paraíso o del infierno.

Él se desprende del Paraíso y del Infierno, haciendo una síntesis de las posiciones respecto de Dios y del Demonio, siendo nosotros los maestros de nuestros destinos personales. A diferencia de Dicancro, Burroughs comienza en elterritorio negativodel pecado, sólo para llegar al puntocerode la línea numérica hacia la redención, como el autoconocimiento y la toma de decisiones morales. A diferencia de Águeda, Burroughs no registra números positivos a la derecha del cero, ya que el cero es lo suficientemente adecuado como para comportarse grácilmente según las leyes naturales.

El trabajo de Águeda difiere bastante, pero también tiene un paralelismo con la serie inusual de Burroughs. Pero en lugar de comparar al hombre con y sin pecado, Dicancro compara esta especie de mundo -apoético, sin arte y con una semi-alma- del trabajo, del emprendimiento, del dinero, etc.. con un ideal: que la vida se vea enriquecida a través del “espíritu del arte” hacia una conexión divina. Presenta una escultura que muestra cómo son las cosas, sin una oscuridad exagerada - sólo con paganismo cotidiano, if you will. En una escultura monumental en una plaza comercial rodeada de cajas de vidrio modernistas y una reverencia post-moderna ante la curva, Dicancro fabrica su pieza del mismo material que los componentes de los edificios (resistentes) – vigas, vidrios, hierro, subiendo la apuesta inicial con una llamada sublime por encima del materialismo, incluso del propio arte, y nuestra mundanalidad absurda, recordándonos que el mayor de los precios es aquel que nosotros queremos pagar, a la Divinidad y a su infinita Gracia.

Sería realmente un honor ver a Dicancro llevar a Burroughs a misa.

Virginia Robinson.

 

 

Información

La muestra permanecerá en exhibición hasta el 3 de Junio de 2012.