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Agueda Dicancro

Una de las cosas fascinantes acerca de los artistas plásticos renombrados, es que a través del misterio, el impacto y la emoción de sus obras, parecen ser capaces de abordar la “falta de género” y un status de clase que no forma parte de una sociedad burguesa más amplia, sino que es participe de lagracia divina”. Mientras que la ópera, el ballet, la sinfonía, etc., casi siempre son “fieles” a la riqueza y al privilegio, son formas de arte, al igual que las películas, que también dependen en gran medida del género para sus dinámicas esenciales y emocionales. Por otra parte, una obra de arte renacentista realizada por Artemisia Gentileschi –por ejemplo, su “Danaë”– conserva la misma fuerza, magia, “surrealismo” y “amenazacentelleante, innatas al sujeto, que aquellas contenidas en las realizaciones de sus contemporáneos masculinos – el “Danaë” de Correggio en la Villa Borghese de Roma, por ejemplo.

Pero en realidad, un artista no es esencialmente rico ni pobre. Aunque él o ella pueda poseer riquezas, virtualmente es el mismo ejemplar de autenticidad de “estudio” que sus pares, salpicados de pintura (¡o salpicados de arcilla!), a pesar de que ellos puedan estar viviendo “en la pobreza”, muchas veces son más ricos en su vocación. Picasso era pobre y rico a la vez y estaba rodeado de las tentaciones del lujo en los inicios de su Período Rosa. Sin embargo eligió “des ilustrar” sus grandes apartamentos y casas, arrancando las cortinas y colocando sus mesas de trabajo, y armando cajas para contener sus telas y cuadernos de dibujo desordenados y recibir a sus amigos y visitantes.

Águeda Dicancro, a quien a esta altura se la puede denominar un “tesoro” nacional, es para la mente de este autor, un modelo de artista inclasificable como profeta de la estética. En su enfoque de los materiales y los proyectos, no es ni femenina ni masculinay es una “rebelde” espiritual, ¡teniendo como clientes a las corporaciones! Al igual que Rodin o Raphael, los valores de DiCancro son las “lenguas mágicasen sus obrastratándose muchas veces de obras de arte de proporciones monumentales.

La artista le infunde a sus obras, no tanto “su propia” visión sino LA visión de la ley natural -delo que es”, ¡delo que se prefiere”!– ¡sin perderse en la posición impráctica y el frecuente cliché del poeta enfadado! Así es que, queremos baladas de amor de nuestros poetas -incluso al identificarnos con sus diatribas y lamentaciones- pero vivimos, nosotros mismos incómodos dentro de los oscuros descubrimientos de la verdadera poesía en las altas horas del proceso creativo.

Dicancro –de una forma sumamente sutil– plasma en cada obra ese genio “sencillo”, sin vueltas, que va de la mano con la intensidad del estudio, mientras que entona implicancias cósmico-sociopolíticas de lo sublime. Tanto los críticos de arte como los clientes se maravillan ante lo que es capaz de generar con una composición post-modernista tan sencilla y tan noble a la vez.

Por ejemplo, todos sabemos que parte de la entidad corporativa es la proyección de un aura de sentido del bien, un historial de logros y la capacidad de innovación aplicable a sus bienes y servicios. Y sin embargo, la corporación corresponde al período Clásico y no al Romántico. Tampoco la corporación es inteligente, solo es competitiva durante períodos de tiempo breves. Las corporaciones engendran o brillan con un “amor rígido” y una orden de eficiencia cuasi militar, que no dialoga con loscorazonesde sus empleados sino que transmite un sentido de comando de sus áreas de manera tal de atraer vivamente a los clientes fuera de los muros de la empresa, que quieren saber que la corporación es un cuerpo de cuerpos.

En sorprendentes tropos, muchas veces a través de esculturas de vidrio de dimensiones y formas arquitectónicas, Dicancroreprograma” el espacio corporativo con la “fluidez” del arte como “persona humana” y no como trabajadora. Alusiones al agua corriente, tan preeminente en algunas de sus esculturas, ¡se puede decir que le quitan protagonismo a las ambiciones de papel del Director General!

En otras obras, tales como aquella en la que un trozo de vidrio de aspecto “misterioso” emerge con hemisferios desde debajo, similar a la forma del espacio alrededor de los planetas, también puede liderar una visión futurista, siendo al mismo tiempo defensora del ‘plus ça change, plus c’est la même chose. Es decir que sus obras, que reflejan un espíritu ultra humanista –incluso al punto de “rebelarsecontra loscuadrados– no dejarán que el espectador pierda de vista los “aquí y ahora”, humanos, naturales, cósmicos, divinamente vivos. Las entonaciones y auras de sus obras nos recuerdan que –a pesar de que somos criaturas acunadas por la Tierra– también integramos profundamente aquello que llamamos la “raza humana”. Ella pregunta, “¿Por qué es una raza?”.

Sus sutilezas plásticas ofrecen tantos “indicios” de naturaleza y autenticidad – que de alguna manera su Gracia disipa la primacía del negocio, las ganancias, la tecnología ¡e incluso de las ciencias del espacio! Su trabajo dice: ¡la Gracia siempre ha sido y será la “Fuerza”! Sus obras son como un despojo post-renacentista de aquello que realmente somos por dentro y de aquello que siempre hemos sidocriaturas de corazón, deseo, intelecto, virtud, vicio, a pesar de que en sus obras el “vicio” parece transmitirse como inocencia entre nosotros los humanos, de tal manera que creemos que nosotros tenemos el control. Paradójicamente, utiliza formas contemporáneas relativamente “elegantes” con la comprensión de que “llegamos tarde a la civilización”, ¡de la misma manera que el Homo Sapiens llegó tarde al universo! Así es que las obras de DiCancro cuestionan: ¿Entonces qué había antes aquí? – ¿y no sigue Aún allí?

Utilizando matices de “sublime gracia”, ella sabe cómo atraernos “nuevamente” hacia lo que uno puede llamar nuestras “conexiones” divinamente informadas. Imaginerías de familia, de naturaleza orgánica, del corazón e incluso del Todopoderoso. Pero Águeda también es astuta – demostrando si se quiere, un mordaz sentido del humor. Ya que no nos permite olvidar – dentro de las curvas, los reflejos misteriosos y el carácter indomable de sus obras – nuestra pomposidad implacable e inocente (?) – como para recordarnos que el hombre contemporáneo es solo un “rascacielos” vetusto.

Mientras que en la actualidad demasiados escultores han adoptado formas relativamente superficiales del Arte Pop o el “sensacionalismo monumental”, Dicancro sigue siendo el chamán que no permitirá que la “aldea global” olvide su naturaleza humana, orgánica, siempre en busca de la Gracia, a pesar de que los negocios puedan engañarnos en forma temporal.

Copyright Virginia Robinson (2012)

La artista Agueda Dicancro realizó una serie de obras exclusivas para el parque de esculturas de BGMOCA Montevideo, además de su colaboración para la exhibición “The Seven Deadly Sins” de William S. Burroughs. Estas son algunas fotos que capturamos de la artista trabajando en su estudio.

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